Las grandezas de San José
Hoy se nos invita a tener presente la figura de San José, uno de los aspectos que sobresalen de su vida es el silencio elocuente. Que expresión tan actual, sobre todo cuando uno propende por hablar demás y tener guerra de posiciones intentando tener la orgullosa razón, la figura de San José se nos presenta como antídoto.
Se nos presenta en el bullicio de nuestra realidad una sencilla vida, el hombre que es Justo y Sabio. Justo por que cómo hemos escuchado es el que hace justamente lo que le toca, en obediencia a Dios que lo invita de la manera más simple a prestar su vida a Su plan y no a sus o nuestros planes. Que elocuente es la expresión del Padrenuestro cuando le pedimos ! Hágase tu voluntad ¡, he ahí el secreto para ser Justo, Señor que yo cumpla tu Voluntad. Claro que nos preguntaremos y cuál es la Voluntad de Dios en las actuales circunstancias?.
La Voluntad de Dios es que escuchemos su voz, es real la invitación de san Juan en el capítulo 15, si estamos unido a Él daremos fruto y que mejor ejemplo de unidad silenciosa y operativa la de nuestro san José, más allá de pedir pruebas, razones y opiniones se puso en camino haciendo caso a ese Dios que le habló en lo profundo de su corazón y que él entendió que esa voz no era engañosa. Eso es ser justo, que en el interior habla Dios y qué en esa sintonía entre el que habla y el que escucha se produce el milagro.
Su ser sabio, prudente y las demás virtudes cuya lista del hombre silencioso es extensa nos deben llevar a imitar. Creo que la sabiduría de nuestro San José consiste en saber escuchar. Debemos aprender a escuchar, cuando estamos viendo las controversias entre los interlocutores de nuestro mundo y cómo están levantando la mano ante el sonido de la primera sílaba preparados para contra atacar sin escuchar, esa frase tan disiente de aquel que decía "que me importa lo que digas yo me opongo" debemos nosotros volver la mirada al servidor silencioso de Nazareth, al carpintero que supo sacar de la madera su mejor expresión.
Regresemos durante estos días a la casa de la sagrada Familia y encontrémonos en la voluntad de Dios que desde la sencillez del que llama y escucha trasforma todas las cosas para nuestro bien.
Dejo esta bella oración del Papa Leon XIII.
A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa solicitamos también confiados tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.
Protege, Providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas: y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora, defiende a la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, ya cada uno de nosotros protégenos con el perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén.
Y no olvidemos que con Dios vamos a Golpe de sorpresas.