"No temas, Soy Yo el Señor"
"No temas, gusanito Jacob, oruguita Israel. El SEÑOR dice: “Yo mismo te ayudaré”. El Santo Dios de Israel te salvará" . Las palabras del profeta Isaías en el capítulo 41 nos deben llenar de esperanza, puesto que es ahora cuando debemos confiar en Dios, que da la victoria. Gracias a Dios por estas circunstancias en las cuales podemos construir sobre roca, una familia que se construye sobre Cristo que es la roca, no temerá las malas noticias por que su fuerza esta en el Señor.
He tenido la oportunidad de leer cada uno de los correos con los muchos comentarios y preguntas que suscita la realidad que estamos escuchando. Estoy leyendo un libro titulado la sociedad del Cansancio de Byung-Chul Han, un autor coreano que me hace pensar acerca de la época neuronal, un paisaje patológico de trastornos neuronales, tales como depresión, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastorno límite de la personalidad y agotamiento (burnout). Quiero detenerme un poco en el agotamiento o burnout, en español coloquial estar quemados. Muchos estamos sufriendo de ese agotamiento que nos lleva hasta reventar, estirar el elástico hasta que no da más y finalmente se rompe. Lo puedo observar no solo en los negocios, sino en cada uno de los aspectos de nuestra vida. Relaciones que no dan más, rutinas que nos llevan a la muerte, ese ya no puedo más pero debo continuar.
Es allí donde surge un grito desesperado provocado que nos lleva reventar. Claro esta que ya sabemos por la sabiduría popular que siempre se rompe por la parte más débil. Qué es lo más débil en mi vida?, La salud, la familia, los bienes y cómo no lo espiritual. Jesús ya nos lo decía en otra oportunidad, vengan a mí todos los que están cansados y aliviados que yo los aliviaré. En él encontramos nuestro descanso, en Él encontramos la medicina para descargar en Él todos nuestros afanes.
Tremenda oportunidad que nos regala por pura gracia el Señor para poder ir con él al huerto, a la Montaña, al lago ¡vengan conmigo a descansar¡. En la vida monástica se privilegia el silencio que bien se esta allí, por que cesado el ruido exterior comenzamos a escuchar esas dos únicas voces que deberíamos escuchar, Él y Uno. Vamos a aprovechar los 40 días que el Señor nos da, para estar con Él. Sé bien que nos llenaremos de preocupaciones, sé de nuestras angustias, pero de que le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma. Entendamos el amor que Dios nos tiene, la palabra de Dios dice que un padre corrige a su hijo, que en el momento no entiende pero que luego lo vamos a entender y agradecer. No es así.... Cada uno de nosotros unos más otros menos fuimos corregidos con varas y de todo ello algo quedó que nos transformó.
Descansa, ora, trabaja, ama pasa este tiempo con los tuyos, que luego la historia nos hará patente lo que es invisible en el presente.
No temas Soy Yo el Señor.
Con Dios a golpe de sorpresas.