Entendamos la Comunión Espiritual.




“La comunión sacramental es más que la estrecha unión de dos amigos que se abrazan, más que la unión del esposo y la esposa; la Comunión espiritual es definitivamente algo más que la unión que puede tener lugar entre dos corazones, por el pensamiento, el afecto y el recuerdo. Sabemos  que Aquel que es amor supera infinitamente todo lo que puedan soñar las más ricas imaginaciones y los corazones más ardientes; alegrémonos al escuchar a la Iglesia decirnos que cuando comulgamos espiritualmente, nos alimentamos por el deseo de este Pan Celestial, y que en virtud de la fe que la caridad hace fructífera, sentimos el fruto y la utilidad. […] La Communion spirituelle  Justin Etcheverry .

Quisiera hoy detenerme en meditar acerca de una práctica hermosa que por estos días estamos viviendo. La celebración de la Santa Misa de manera virtual como resultado de las circunstancias extraordinarias que estamos compartiendo. Más específicamente quiero hacer énfasis en el momento de la comunión y ésta espiritual. 

De entrada he decir que no es una práctica nueva, no es que la Iglesia inventó esto para el momento, desde los mismos comienzos de la Iglesia y respondiendo a circunstancias tan variadas como la misma persecución de los cristianos, los tiempos de guerra, las circunstancias especiales de pueblos donde los sacerdotes solo podían llegar después de muchos tiempo, hubo un tiempo en la Iglesia cuando no se comulgaba diariamente como ahora, etc. Se suscitó esta práctica de amor profundo. 

Ustedes y yo hemos tenido la experiencia de estar lejos de esa persona o de aquel lugar que nos ha marcado y que ha robado nuestro corazón y provoca suspiros. Esa persona que ha robado nuestro corazón y que no teniéndola cerca en algún momento en un arrebato de amor se vuela con la imaginación y hay momentos en los cuales también se hacen vivos los sentidos. 

Recuerda por ejemplo ese lugar, recuerdas el ambiente, los olores, tu piel, el gusto... Ves cómo todo uno recrea y hace vivo ese momento. Ahora piensa en esa persona y toda la humanidad se mueve y conmueve. Con ese mismo poder de amor hablamos de hacer vivo y real ese encuentro con Cristo en su humanidad. 
Todos nuestros sentidos de avivan en nuestro tiempo presente se hace presente en el pasado, haciéndonos vivir ese pasado como presente. Lo que estamos experimentando no es falso, no es simplemente imaginación, es más que eso, es realidad. Y ello sólo lo podemos experimentar por que hemos estado. En ello hay un verdadero acto de fe. 

Nuestro acto de fe se aplica a la presencia de Nuestro Señor en el Sacramento del Altar. Pero para la vivencia total es necesario un ambiente ideal. Un poner toda nuestra persona en acción receptiva, es sintonía. 

La preparación inmediata es fundamental. Un deportista de alto rendimiento y nosotros muchos de bajo rendimiento antes de iniciar siempre hay una preparación próxima, la ropa adecuada, el calentamiento adecuado, de igual manera nuestra ropa ideal es el Estado de Gracia, o por lo menos una Contrición perfecta (Arrepentimiento por haber obrado en desacuerdo con la voluntad de Dios y propósito de no volver a actuar mal en adelante), Ese calentamiento lo logramos desde el mismo momento que nos preparamos para la Eucaristía. Lo intensificamos en el momento del Arrepentimiento y lo vamos aumentando en una explosión de amor al escuchar la Palabra que termina en un rendimiento de amor en la Comunión. No soy digno que entres en mi alma pero una Palabra tuya bastará para sanarme.....

Luego de esas preparación viene esa recepción espiritual.  llegado el momento de la unión: hay que emplear todas nuestras potencias espirituales. Nuestra imaginación, nuestra memoria, nuestro corazón las tienen en abundancia. Es entrar en esa intimidad tan real que despierta todos nuestro sentidos y unidos en esa sobrenaturalidad maravillosa dejémonos llenar por aquél que viene y lo hace a uno vibrar hasta la medula de los huesos. Difícil de explicar lo que pasa en ese momento, las palabras no agotan el momento en el cual uno siente que todo lo exterior pasa y y que lo único que cuenta es lo que esta pasando. 

Uno segundos o minutos después en un silencio total, viene la acción de gracias. Sin embargo, no debemos separarnos (los corazones que se aman nunca se separan), pero sí interrumpir estos santos disfrutes. Aquí abajo los gozos, incluso los más puros, sólo pueden durar un instante. Volverán pronto, sin duda, pero para terminar rápidamente de nuevo y sucederse como grados de ascensión hacia el cielo.


Agradezcamos a Jesús; bendito sea por honrar con una visita tan grande el alma que no es más que su humilde sirvienta y a la que eleva a la dignidad de su esposa. Él ha estrechado los lazos de su ternura que cada contacto divino hace más íntima y dulce; que nos ha dado un beso de su boca (Cantares, I, 1), y este beso misterioso nos ha dejado una huella viva y un suave recuerdo. La Communion spirituelle (Édition Périsse Frères 1863)
He ahí lo maravilloso que estamos viviendo en el momento de la Comunión Espiritual. Es una verdadera oportunidad para reavivar el fuego del futuro encuentro cuerpo a cuerpo, cara a cara con aquel que nos ama infinitamente. Nos vemos en misa, él te espera.
Con Dios a golpe de sorpresas. 
ORACIÓN PARA LA COMUNIÓN ESPIRITUAL
Creo, Jesús mío,
que estás real y verdaderamente en el Cielo
y en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma,
pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
Te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.



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