El Señor es mi Pastor.
Hay preocupación por las necesidades aparentes a satisfacer. Digo aparentes por que hemos creado una serie de necesidades que si las miramos con actitud reflexiva no lo son. Cuando uno tiene lo que tiene y goza con lo mínimo es uno feliz. Una gran preocupación se ha cernido hoy a nuestro alrededor por que no hay mantequilla, ni mermelada para la tostada. Creo que hemos llegado al fin del mundo, se ha acabado la mantequilla, que será de nosotros y ahora quién podrá rescatarnos. Eso sin contar que ayer se acabo la bebida oscura tan famosa, realmente es el acabose.
He decidido colocar una de mis fotos preferidas hoy domingo. En África hay una comida que no puede faltar a decir verdad es única, es el Ugali. El Ugali es harina de Maíz que dicho sea de paso lo regalan el programa de naciones unidas para los países pobres. Bueno el Ugali, harina de maíz, cocinada con agua y ya.
El milagro radica en que algo sin las preparaciones tan complicadas y con sólo el condimento del amor y un poquito de sudor puede dar tanto alimento.
En fin, en medio del desierto se detiene uno, baja su garrafón de agua, el costal de harina y fuego y a batirla con tenacidad, no dejarla que se pegue, ni se queme. Normalmente si hay algo para acompañarla es un regalo de Dios. Todos esperamos con nuestro estomago de león rugiente, y nuestra mano izquierda preparada para mandar esa bolita sin sabor pero nutritiva, sin colorantes pero deliciosa. Un blanco pan bajado del Cielo, pan que no importando la mano su tamaño todos son invitados.
Esa es la maravilla de lo simple. Hoy además de la catástrofe porque se acabo la mermelada y la mantequilla y el señoree casa entró en crisis existencial y los niños levantaron su grito amenazante y con palabras hirientes de por que los trajeron al mundo a sufrir "la falta de mermelada", los invito a que callemos un momento nuestra rebeldía existencial por la falta de mantequilla y mermelada y miremos a nuestros vecinos, nuestros amigos y peor aún aquellos miembros de nuestra familia que no tienen pan. Que no tienen lo mínimo para pasar estos días y los otros y desde un corazón caritativo y cristiano hagamos llegar algo.
He dicho al comienzo que nuestro Señor es nuestro pastor y nada nos falta, Él nos cuida, nos alimenta, nos libra, nos cura. Sabes cómo Dios hace esto en el mundo?. Con tus manos, sé que todos tenemos reales necesidades, pero que esas necesidades no vayan maquilladas por nuestros caprichos que han creado necesidades aparentes mientras que hay muchos que realmente las tienen reales.
No olvides que tuve hambre y me distes de comer.
Que el mundo no se acaba porque tu tostada no tiene mantequilla, y tu pancake no tiene mermelada, recuerda que estamos en tiempos de conversión.
Con Dios a golpe de sorpresas.